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Detrás de la impronta nacionalista se camufló proyecto que vio en campo progresista nicho para levantar fondos.

El proyecto patrimonial-familiar de Ollanta-Nadine

¿Si Ollanta no hubiera traicionado sus promesas estaría preso? Yo creo que no, aunque es una hipótesis negada porque ahora se nota con claridad que su proyecto fue otro desde el inicio.

Carlos A. Bedoya

Publicado: 2017-07-18

Que la dupla Ollanta-Nadine esté hoy en prisión preventiva es sin duda una venganza de la derecha. No porque este par no les haya entregado todo, para comenzar MEF y BCR, sino porque nunca les perdonarán que hayan movido el avispero nacional-popular en las campañas 2006 y 2011. La arbitrariedad política de su cárcel tiene que ver con el doble rasero respecto de Keiko y AG, quienes además de haber sido financiados por Odebrecht, tienen vínculos con el narcotráfico, pero pasan piola en la Fiscalía. Es que a diferencia de los Humala-Heredia, la correlación de fuerzas en el Congreso y en la prensa concentrada les favorece. 

¿Si Ollanta no hubiera traicionado sus promesas estaría preso? Yo creo que no, aunque es una hipótesis negada porque ahora se nota con claridad que su proyecto fue otro desde el inicio.

A fines de enero del 2011, Humala citó a sus asesores izquierdistas más radicales para explicarles el curso de su candidatura bajo la dirección de Favre. Atrás quedaba la polarización como estrategia central, perfilándose una moderación tanto en las formas como en el discurso. En la práctica, hubo un cambio de equipo que dejó fuera a los asesores del 2006.

Favre había convencido a Humala de que el camino que venía andando no lo llevaría a la presidencia. No obstante, pasados dos meses de ese giro, las encuestas seguían ubicándolo en tercer o cuarto lugar, entre 9 y 12 por ciento, dependiendo la encuestadora. Por eso los “caídos en desgracia” advirtieron que con la movida al centro se corría el riesgo de no pasar a segunda vuelta.

La respuesta de la pareja fue contundente. No importaba si no se llegaba al balotaje en 2011, total, Lula había sido presidente al cuarto intento, y ellos estaban dispuestos a enfrentar igual número de campañas. Luego vino el escándalo Wikileaks, muy bien aprovechado por Favre, y el resto es historia.

A la luz de los hechos, la real intención de Ollanta y Nadine no era solo ganar, sino beneficiarse económicamente de las campañas. Detrás de la impronta nacionalista se camufló un proyecto patrimonial-familiar que vio en el campo progresista un nicho desde donde levantar fondos. Así se entiende mejor por qué rompieron con la izquierda –nacional y regional- que los acompañó y ayudó a llegar a la presidencia. La lealtad de los Humala-Heredia y sus alianzas fue funcional a ese objetivo de acumulación.

Hasta ahora las investigaciones avanzan sobre los fondos de campaña 2006 y 2011, donde las agendas y las delaciones Lava Jato han dibujado una teoría del caso judicial. Sin embargo no se ha dicho nada aún sobre posibles actos de corrupción ya en el gobierno, como por ejemplo la compra de veinte aviones coreanos KT1 en lugar de los súper Tucano brasileños (comprometidos inicialmente) que distanció a los Humala-Heredia del Partido de los Trabajadores (PT) y del gobierno de Dilma Rousseff. ¿Esa ruptura fue gratuita? Mi hipótesis es que no.


Escrito por

Carlos Bedoya

Periodista y abogado. Interesado en política, economía y sociedad. @cbedoyam


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Disidencia

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